CEREALES

Ing. Agr. Carlos Pouiller
Ing. Agr. María Inés Umaran
Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
Dentro de los cereales, el trigo y el maíz ocupan un lugar de privilegio en Argentina, ya que son cultivos centenarios y tienen activa participación en el comercio mundial desde comienzos del siglo pasado. Como consecuencia del aumento de su producción, en los últimos años se sumaron a ese destacado grupo el arroz y la cebada.
Considerando el último quinquenio, en el caso del maíz y el trigo, el rasgo más saliente resulta el considerable crecimiento de la agroindustria elaboradora, que ha derivado en una menor exportación neta de materias primas y un incremento en las exportaciones con valor agregado.
En los dos últimos años severas sequías afectaron la mayoría de las zonas productivas durante la evolución de los cultivos, lo que provocó importantes mermas en los rendimientos y por lo tanto en el volumen y los resultados
obtenidos. Esta fue una de las causas por las cuales la superficie de ambos cereales disminuyó en las recientes campañas.

                                         
El trigo y la harina
Pero más allá de ello, considerando el trigo, es de destacar el incremento producido en la molienda, que alcanzó
el escalón de los 6 millones de toneladas a partir del 2008, manteniéndose en niveles similares durante 2009.
El incremento de la molienda se explica por la mayor demanda internacional de harina de trigo argentina. Las exportaciones de este producto se incrementaron en los últimos años, contribuyendo al importante crecimiento de las exportaciones agroindustriales en cereales, algo que hasta hace poco era un rubro casi exclusivo del grupo de los granos oleaginosos.
Como muestra el cuadro Nº 1, las exportaciones de harina de trigo han crecido a un ritmo sostenido. En 2006, Argentina exportó un total de 152.813 toneladas mientras que para el 2009 el volumen exportado alcanzó las 931.498 toneladas.
Con un crecimiento muy significativo en los años recientes, Brasil sigue siendo nuestro principal comprador, tal como se refleja en la tabla. En 2006, las exportaciones a ese destino alcanzaron el 77 % por ciento del total exportado, ubicándose en 70, 64 y 63 por ciento para los años 2007, 2008 y 2009, respectivamente.
Bolivia es también un importante destino para la harina de trigo argentina y sus compras crecen a través de los años. En 2006 las exportaciones de harina con destino a ese país, equivalían al 12 % por ciento del total exportado, mientras que en 2009, ese porcentaje ascendió al 28 %.
El crecimiento de la actividad transformadora adquiere relevancia, ya que exportar harina en lugar de grano no sólo implica agregar valor al producto que se exporta sino también impulsar el desarrollo de las distintas regiones productivas.
Por factores climáticos y económicos, las zonas del país que no eran tradicionalmente trigueras disminuyeron la producción de este cereal, que en cambio de consolidó de manera notable en las zonas netamente triguerasa, como el sudeste de la Provincia de Buenos Aires, donde las características climáticas y edáficas permiten una mayor expresión del potencial genético de los materiales.

                            
Maíz, pollo y feedlot
En referencia al maíz, en los últimos años se registró un considerable aumento del consumo interno, tanto para la alimentación de aves como para el consumo en feedlots, dos producciones cuyo crecimiento impulsó un marcado aumento en la utilización de este grano forrajero. De esta forma, la demanda interna, que por todo concepto se ubica en el orden de los 9 millones de toneladas, alcanza ya magnitudes similares a los volúmenes exportados.
No obstante, Argentina ha consolidado su posición de segundo exportador mundial de maíz, manteniendo su protagonismo en el mercado mundial de este commodity.
La molienda declarada de maíz alcanzó en 2009 los 3,19 millones de toneladas. 1,9 millones fueron para la industria de balanceados, 0,16 para la molienda seca y 1,18 millones para la molienda húmeda. Como muestra el cuadro 2, la industrialización de este grano también ha evolucionado positivamente en los últimos años.

                            
El arroz y la cebada
Otros dos cereales que en estos últimos años han adquirido relevancia creciente, tanto en términos productivos como en su procesamiento industrial, son el arroz y la cebada.
El arroz, que ha vuelto a consolidarse como una importante economía regional en las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, registró un aumento de producción, así como una recuperación de la superficie sembrada.
Si se toman las últimas cinco campañas, para la de 2004/05 la producción fue de 0,95 millones de toneladas mientras que en 2008/09 alcanzó 1,33 millones de toneladas.
La cebada, principal insumo para la fabricación de la cerveza (cuyo consumo aumenta en el país y el mundo) registró un claro aumento de producción en los últimos cinco años: en la campaña 2004/05 se produjeron 0,88 millones de toneladas, mientras que en la 2008/09 el volumen producido alcanzó a 1,68 millones de toneladas, expansión equivalente al 91 % en ese quinquenio. La producción se localiza principalmente en el sur bonaerense.
En línea con esto, la capacidad instalada de la industria procesadora de malta, otro importante insumo de la industria cervecera, también registró un marcado aumento: pasó de 400.000 toneladas en 2005 a 664.000 toneladas en 2009, crecimiento equivalente al 66 % en un lustro.
Más allá de los vaivenes climáticos y de precios, durante los últimos años la producción argentina de cereales se ha mantenido, y en algunos casos aumentado. Pero el rasgo más destacado de esta época es el significativo incremento de la actividad agroindustrial relacionada con los cultivos. La firme tendencia a exportar mayor valor agregado se manifiesta tanto a través de la harina de trigo, como de la carne aviar, y la malta, productos derivados de la transformación de estos granos y cuyas ventas externas vienen creciendo en forma constante en volumen y valor.

                                    
Productos farináceos derivados o de segúnda industrialización
Ing. Alim. Elizabeth Lezcano
Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
Los productos farináceos derivados se elaboran a partir de un proceso de industrialización posterior a la molienda de los cereales. Los obtenidos a partir de la harina de trigo, son ampliamente consumidos por los argentinos y tienen una presencia creciente en el mercado exterior. Pueden mencionarse entre ellos las galletitas y bizcochos, las pastas alimenticias, los panificados, los productos batidos (madalenas, budines, bizcochuelos, etc.) y las pizzas y
prepizzas.
Los consumos per capita de panificados, galletitas y bizcochos y pastas alimenticias de Argentina figuran entre los más altos de la región. Hoy un argentino da cuenta anualmente de unos 72 Kg. de pan tradicional de panadería, 8,4 Kg. de galletitas y bizcochos y 8,5 Kg. de pastas alimenticias.
En el país se encuentran radicadas grandes firmas –en muchos casos surgidas a partir de una concentración nacida vía fusiones y adquisiciones-, que lideran el mercado doméstico y la exportación, y se mantienen a la vanguardia de las innovaciones en materia tecnológica y organizacional. A su vez, en torno a los principales centros urbanos existe un gran número de PyMEs que proveen a los habitantes de cada región.
En el año 2006, comenzó a regir en el país la Ley 25.630 que obliga a la industria molinera a enriquecer, con vitaminas y minerales, la harina de trigo destinada al mercado interno. La norma también debe ser cumplida por todos los productos destinados a ser comercializados en el país, que tengan la harina de trigo como insumo principal.
En cuanto al maíz, uno de los principales rubros en materia de exportaciones derivadas de una segunda instancia de industrialización son los cereales para desayuno, rubro que tiene a los copos de maíz como principales protagonistas. En los últimos años también las barras de cereales se destacan entre este tipo de farináceos por el volumen de producción y las crecientes exportaciones.
En el quinquenio 2005 – 2009, la tendencia general de las exportaciones de los cuatro rubros de productos farináceos derivados que se muestran en el gráfico resultó positiva considerando el valor. Sin embargo, la crisis financiera mundial del año 2008 afectó la evolución de las colocaciones en el exterior, en volumen, de todos estos productos a lo largo del período.
Gracias a la auspiciosa dinámica mostrada por este sector en los últimos años, es factible un nuevo repunte -post recesión mundial- en las exportaciones de productos farináceos derivados, puesto que numerosos establecimientos han encarado inversiones para incrementar su nivel tecnológico, así como el desarrollo de productos y la aplicación de sistemas de aseguramiento y gestión de la calidad.

                                                

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